Archivo de la categoría: Hoy

Lectura del día – Evangelio – Santo del día

Evangelio y Lecturas del Lunes de la XVI Semana del Tiempo Ordinario. San Elías profeta

20 Jul 2026

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Miqueas (6,1-4.6-8):

Escuchad lo que dice el Señor: «Levántate y llama a juicio a los montes, que escuchen los collados tu voz.»
Escuchad, montes, el juicio del Señor; atended, cimientos de la tierra: El Señor entabla juicio con su pueblo y pleitea con Israel: «Pueblo mío, ¿qué te hice o en qué te molesté? Respóndeme. Te saqué de Egipto, de la esclavitud te redimí, y envié por delante a Moisés, Aarón y María.»
«¿Con qué me acercaré al Señor, me inclinaré ante el Dios de las alturas? ¿Me acercaré con holocaustos, con novillos de un año? ¿Se complacerá el Señor en un millar de carneros, o en diez mil arroyos de grasa? ¿Le daré un primogénito para expiar mi culpa; el fruto de mi vientre, para expiar mi pecado?»
«Te han explicado, hombre, el bien, lo que Dios desea de ti: simplemente, que respetes el derecho, que ames la misericordia y que andes humilde con tu Dios.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 49

R/. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios

«Congregadme a mis fieles,
que sellaron mi pacto con un sacrificio.»
Proclame el cielo su justicia;
Dios en persona va a juzgar. R/.

«No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños.» R/.

«¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos?» R/.

«Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.
El que me ofrece acción de gracias, ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios.» R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (12,38-42):

En aquel tiempo, algunos de los escribas y fariseos dijeron a Jesús: «Maestro, queremos ver un signo tuyo.»
Él les contestó: «Esta generación perversa y adúltera exige un signo; pero no se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo; pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra. Cuando juzguen a esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que la condenen, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás. Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.»

Palabra del Señor

La historia de San Elías

El profeta del fuegoPost

Elie, cuyo nombre significa «Mi Dios es Yahvé», es uno de los mayores profetas del Antiguo Testamento. Apareció en el siglo IX a.C., en el reino de Israel, bajo el reinado del rey Ajab. Es un hombre de corazón ardiente, entregado por entero a Dios, que se levanta contra la creciente idolatría de su pueblo y la corrupción de los poderosos.

Su vida está marcada por episodios de extraordinario poder espiritual: anuncia una gran sequía para castigar la infidelidad del pueblo, se enfrenta a los sacerdotes de Baal en el monte Carmelo y hace bajar fuego del cielo para demostrar que el Señor es el único Dios verdadero. Elías es el profeta de la verdad, la fidelidad y el poder divino. Vive en la austeridad, alimenta su fe en la soledad y se convierte en un modelo de valentía y obediencia a Dios.

Elías es el profeta de la verdad, la fidelidad y el poder divino.

Dios en el fuego… pero también en el susurro

Después de luchar incansablemente por la justicia y la fe, Elías se encuentra exhausto. Huye al desierto, desanimado, e incluso pide a Dios morir. Pero el Señor no le abandona. Lo alimenta a través de un ángel y lo conduce al monte Horeb. Allí, Dios se manifiesta no en un viento violento, ni en un terremoto, ni en fuego… sino en una brisa suave, un soplo apacible.

Este episodio revela una faceta esencial del Dios de Elías: un Dios poderoso, ciertamente, pero también un Dios de ternura, que habla al corazón en el silencio. Es en este encuentro íntimo donde el profeta resucita y redescubre su misión.

Una figura viva en la tradición cristiana

Elías no muere como los demás hombres: es llevado al cielo en un carro de fuego, hecho que ha alimentado numerosas tradiciones judías y cristianas. Siglos más tarde, aparece junto a Moisés en la Transfiguración de Cristo en el monte Tabor. La Iglesia lo considera un modelo del monje, del contemplativo, de la persona que vive sólo para Dios.

En la tradición oriental, San Elías es un santo muy venerado, patrón de muchos monasterios y protector contra la sequía. Encarna el ardor espiritual, el celo por la verdad, la fe inquebrantable incluso en la persecución.

Oración a San Elías

San Elías, profeta del Altísimo,

tú que hablaste con poder en nombre del Señor,

danos tu valor para defender la verdad.

Enseñadnos a no doblegarnos ante la injusticia,

y a no servir jamás a otro Dios que al Señor vivo.

Tú que encontraste a Dios en la suave brisa,

enséñanos a reconocer su voz en el silencio.

Que nuestra fe no se base en signos externos,

sino en la profunda comunión con su Espíritu.

Profeta de fuego y hombre de oración,

intercede por nosotros en tiempos de sequedad interior,

y condúcenos, como hiciste tú, a la montaña de Dios.

San Elías, guíanos al Cristo transfigurado.

Amén.

Evangelio y Lecturas de San Matías, apóstol

4 May 2026

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (1,15-17.20-26):

Uno de aquellos días, Pedro se puso en pie en medio de los hermanos y dijo (había reunidas unas ciento veinte personas): «Hermanos, tenía que cumplirse lo que el Espíritu Santo, por boca de David, había predicho en la Escritura acerca de Judas, que hizo de guía a los que arrestaron a Jesús. Era uno de nuestro grupo y compartía el mismo ministerio. En el libro de los Salmos está escrito: «Que su morada quede desierta, y que nadie habite en ella,» y también: «Que su cargo lo ocupe otro.» Hace falta, por tanto, que uno se asocie a nosotros como testigo de la resurrección de Jesús, uno de los que nos acompañaron mientras convivió con nosotros el Señor Jesús, desde que Juan bautizaba, hasta el día de su ascensión.»
Propusieron dos nombres: José, apellidado Barsabá, de sobrenombre Justo, y Matías.
Y rezaron así: «Señor, tú penetras el corazón de todos; muéstranos a cuál de los dos has elegido para que, en este ministerio apostólico, ocupe el puesto que dejó Judas para marcharse al suyo propio.» Echaron suertes, le tocó a Matías, y lo asociaron a los once apóstoles.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 112,1-2.3-4.5-6.7-8

R/. El Señor lo sentó con los príncipes de su pueblo

Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre. R/.

De la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.
El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos. R/.

¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra? R/.

Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,9-17):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.»

Palabra del Señor

Hoy celebramos a San Matías, el discípulo llamado a completar el grupo de los Doce Apóstoles

Cada 14 de mayo, la Iglesia conmemora a San Matías Apóstol, el discípulo elegido para ocupar el lugar que el traidor, Judas Iscariote, había dejado entre los Apóstoles. A San Matías se le considera patrono de los carniceros y de los arquitectos.

En los Hechos de los Apóstoles es posible encontrar señales inequívocas del aprecio del que gozaba Matías entre los miembros de la Iglesia primigenia. San Lucas, autor del relato de su elección para completar a los Doce, deja esto en evidencia, especialmente cuando recoge, una a una, las palabras del Apóstol Pedro (como se verá a continuación). Los candidatos fueron José, llamado Barsabás, cuyo sobrenombre era ‘Justo’, y Matías.

“Desde el Bautismo de Juan hasta la Ascensión”

Después de la Ascensión del Señor, los Apóstoles, junto con María y algunos discípulos, se encontraban a la espera del Espíritu Santo, cuya llegada había sido anunciada por Jesús resucitado. En esos días de oración y expectativa, Pedro invitó a la comunidad a que se pronuncie sobre quién debía reemplazar a Judas Iscariote:

“Es necesario que uno de los que han estado en nuestra compañíaSan Matías durante todo el tiempo que el Señor Jesús permaneció con nosotros, desde el bautismo de Juan hasta el día de la ascensión, sea constituido junto con nosotros testigo de su resurrección” (Hch 1, 21-22).

Acto seguido, señala Lucas: “Se propusieron dos nombres: José, llamado Barsabás, de sobrenombre ‘el justo’, y Matías. Y oraron así: ‘Señor, tú que conoces los corazones de todos, muéstranos a cuál de los dos elegiste para desempeñar el ministerio del apostolado, dejado por Judas al irse al lugar que le correspondía’. Echaron suertes, y la elección cayó sobre Matías, que fue agregado a los once Apóstoles” (Hch 1, 23-26).

Reemplazar el mal con santidad

No se sabe con certeza mucho más sobre San Matías, salvo que se mantuvo fiel hasta el final de sus días. Se cree que murió apedreado o crucificado en Cólquida (actual Georgia) a donde habría llegado para anunciar a Cristo. Su muerte se habría producido hacia el año 80 d. C.

El Papa Benedicto XVI, en el año 2006, compartió una hermosa reflexión que tenía como base la figura del santo, y que constituye una clave para comprender y enfrentar el pecado y el mal dentro de la Iglesia: “De aquí [del ejemplo de San Matías] sacamos una última lección: ‘Aunque en la Iglesia no faltan cristianos indignos y traidores, a cada uno de nosotros nos corresponde contrarrestar el mal que ellos realizan con nuestro testimonio fiel a Jesucristo, nuestro Señor y Salvador’» (Benedicto XVI, Audiencia General, 18 de octubre de 2006).

Texto tomado de Aciprensa

Evangelio y Lecturas del Miércoles de la VI Semana de Pascua. Bienaventurada Virgen María de Fátima

13 May 2026

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (17,15.22–18,1):

En aquellos días, los que conducían a Pablo lo llevaron hasta Atenas, y se volvieron con el encargo de que Silas y Timoteo se reuniesen con él cuánto antes.
Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo:
«Atenienses, veo que sois en todo extremadamente religiosos. Porque, paseando y contemplando vuestros monumentos sagrados, encontré incluso un altar con esta inscripción: “Al Dios desconocido”.
Pues eso que veneráis sin conocerlo os lo anuncio yo. “El Dios que hizo el mundo y todo lo que contiene”, siendo como es Señor de cielo y tierra, no habita en templos construidos por manos humanas, ni lo sirven manos humanas, como si necesitara de alguien, él que a todos da la vida y el aliento, y todo.
De uno solo creó el género humano para que habitara la tierra entera, determinando fijamente los tiempos y las fronteras de los lugares que habían de habitar, con el fin de que lo buscasen a él, a ver si, al menos a tientas, lo encontraban; aunque no está lejos de ninguno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos; así lo han dicho incluso algunos de vuestros poetas: “Somos estirpe suya”.
Por tanto, si somos estirpe de Dios, no debemos pensar que la divinidad se parezca a imágenes de oro o de plata o de piedra, esculpidas por la destreza y la fantasía de un hombre. Así pues, pasando por alto aquellos tiempos de ignorancia, Dios anuncia ahora en todas partes a todos los humanos que se conviertan. Porque tiene señalado un día en que juzgará el universo con justicia, por medio del hombre a quien él ha designado; y ha dado a todos la garantía de esto, resucitándolo de entre los muertos».
Al oír «resurrección de entre los muertos», unos lo tomaban a broma, otros dijeron:
«De esto te oiremos hablar en otra ocasión».
Así salió Pablo de en medio de ellos. Algunos se le juntaron y creyeron, entre ellos Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos más con ellos.
Después de esto, dejó Atenas y se fue a Corinto.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 148,1-2.11-12.13.14

R/. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria

Alabad al Señor en el cielo,
alabad al Señor en lo alto.
Alabadlo todos sus ángeles;
alabadlo todos sus ejércitos. R/.

Reyes del orbe y todos los pueblos,
príncipes y jueces del mundo,
los jóvenes y también las doncellas,
los ancianos junto con los niños. R/.

Alaben el nombre del Señor,
el único nombre sublime.
Su majestad sobre el cielo y la tierra. R/.

Él acrece el vigor de su pueblo.
Alabanza de todos sus fieles,
de Israel, su pueblo escogido. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (16,12-15):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará».

Palabra del Señor

Evangelio y Lecturas del Martes de la VI Semana de Pascua. San Pancracio

12 May 2026

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (16,22-34):

En aquellos días, la plebe de Filipos se amotinó contra Pablo y Silas, y los magistrados ordenaron que les arrancaran y que los azotaran con varas; después de molerlos a palos, los metieron en la cárcel, encargando al carcelero que los vigilara bien; según la orden recibida, él los cogió, los metió en la mazmorra y les sujetó los pies en el cepo.
A eso de media noche, Pablo y Silas oraban cantando himnos a Dios. Los presos los escuchaban. De repente, vino un terremoto tan violento que temblaron los cimientos de la cárcel. Al momento se abrieron todas las puertas, y a todos se les soltaron las cadenas. El carcelero se despertó y, al ver las puertas de la cárcel de par en par, sacó la espada para suicidarse, imaginando que los presos se habían fugado. Pero Pablo lo llamó a gritos, diciendo:
«No te hagas daño alguno, que estamos todos aquí».
El carcelero pidió una lámpara, saltó dentro, y se echó temblando a los pies de Pablo y Silas; los sacó fuera y les preguntó:
«Señores, ¿qué tengo que hacer para salvarme?»
Le contestaron:
«Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia».
Y le explicaron la palabra del Señor, a él y a todos los de su casa.
A aquellas horas de la noche, el carcelero los tomó consigo, les lavó las heridas, y se bautizó en seguida con todos los suyos; los subió a su casa, les preparó la mesa, y celebraron una fiesta de familia por haber creído en Dios.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 137,1-2a.2bc.3.7c-8

R/. Señor, tu derecha me salva

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
porque escuchaste las palabras de mi boca;
delante de los ángeles tañeré para ti;
me postraré hacia tu santuario. R/.

Daré gracias a tu nombre
por tu misericordia y tu lealtad.
Cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. R/.

Tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo.
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (16,5-11):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Ahora me voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: “¿Adónde vas?”. Sino que, por haberos dicho esto, la tristeza os ha llenado el corazón. Sin embargo, os digo es la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito. En cambio, si me voy, os lo enviaré.
Y cuando venga, dejará convicto al mundo acerca de un pecado, de una justicia y de una condena. De un pecado, porque no creen en mí; de una justicia, porque me voy al Padre, y no me veréis; de una condena, porque el príncipe de este mundo está condenado».

Palabra del Señor

Hoy celebramos a San Pancracio mártir, patrono de los jóvenes que buscan trabajo

San Pancracio fue un joven romano convertido al cristianismo, quien murió ofreciendo la vida en el altar del martirio con solo 14 años (c.304).

san Pancracio nació en Frigia, una antigua región de Asia Menor que ocupaba la mayor parte de la península de Anatolia, en el año 289 d.C. Su padre fue un noble pagano que falleció cuando Pancracio tenía siete años. Por eso, el pequeño quedó al cuidado de su tío Dionisio, con quien se fue a vivir a Roma.

Ambos recibieron el mensaje de Cristo gracias a un criado cristiano y se convirtieron a la fe cristiana. Ya bautizados, comenzaron a vivir intensamente una nueva vida, frecuentando la Eucaristía y los sacramentos, compartiendo sus bienes materiales con la comunidad eclesial y con quienes vivían en la miseria. Se deshicieron de muchas posesiones familiares para ayudar con su riqueza a los pobres.

Mártir adolescenteSan Pancracio

Cuando el emperador romano Diocleciano decretó la última persecución contra los cristianos, Pancracio fue denunciado y llevado ante la autoridad imperial. Antes de que llegase a comparecer, los consejeros del emperador le advirtieron a este diciendo: “El hijo de Cleonio de Frigia se ha hecho cristiano y está distribuyendo sus haciendas entre viles personas; además, blasfema horriblemente contra nuestros dioses”.

Diocleciano mandó llamar a Pancracio y conversó largo tiempo con él, tratando de persuadirlo de que renuncie a Jesucristo. Al no lograrlo, lo condenó a muerte por decapitación.

Una vez que Pancracio llegó al lugar del martirio, la vía Aurelia, se arrodilló, levantó los ojos y las manos al cielo, dando gracias al Señor porque había llegado el momento definitivo. Hincó la cabeza frente al verdugo y de un tajo violento se la arrancaron.

La Iglesia en Inglaterra

El Papa Vitaliano (600-672), siglos después, envió sus reliquias desde Roma a Inglaterra como gesto de generosidad pastoral. Quería que esas tierras que recién empezaban a ser evangelizadas conserven el legado espiritual del joven mártir. El Papa dispuso que los relicarios de los altares de las nuevas iglesias lleven los restos del santo. San Agustín de Canterbury (c.534-604) le dedicó el primer templo de Inglaterra.

San Pancracio es representado muy joven, casi niño, vestido con la túnica romana o con el traje militar y con los atributos de mártir. Es considerado como el santo de los afligidos por la pobreza.

Texto tomado de Aciprensa