Martes de la trigésima primera semana de Tiempo Ordinario. Todos los Santos.

01/11/2016
PRIMERA LECTURA
Apareció en la visión una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua

Lectura del libro del Apocalipsis 7,2-4. 9-14

Yo, Juan, vi a otro ángel que subía del oriente llevando el sello del Dios vivo. Gritó con voz potente a los cuatro ángeles encargados de dañar a la tierra y al mar, diciéndoles:

«No dañéis a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que marquemos en la frente a los siervos de nuestro Dios».

Oí también el número de los marcados, ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de Israel.

Después de esto apareció en la visión una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritaban con voz potente:

«¡La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!»

Y todos los ángeles que estaban alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro vivientes cayeron rostro a tierra ante el trono, y rindieron homenaje a Dios, diciendo:

«Amén. La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén».

Y uno de los ancianos me dijo:

-«Ésos que están vestidos con vestiduras blancas ¿quiénes son y de dónde han venido?»

Yo le respondí:

-«Señor mío, tú lo sabrás.»

Él me respondió.

-«Éstos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero.»

 Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL 23, 1-2. 3-4ab. 5-6 
R. Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R.

Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R.

 SEGUNDA LECTURA
Veremos a Dios tal cual es

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 1-3

Queridos hermanos:

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!

El mundo no nos conoce porque no le conoció a él.

Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

Todo el que tiene esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro.

 Palabra de Dios.

 EVANGELIO
Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 1-12a

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles:

«Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados.

Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra.

Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios.

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

 Palabra del Señor.

Carta de El Siervo de Dios Andrés Molina a su madre.

El Siervo de Dios Andrés Molina escribe a su madre esta carta tres días antes de ser asesinado… sacrificado….entregado a Dios

Instinción 16 de septiembre de 1936

¡Viva el Sagrado Corazón de Jesús!

Mi queridísima madre y hermanos: estas letras quiero que sean de despedida, que espero les entregará mi muy estimado amigo don Luis, para que se consuelen lo mismo usted que mis hermanos y toda la familia.

Acaba de decirme esta pobre gente a la que compadezco y perdono de todo corazón, que si quiero librar mi vida tengo que casarme y si no lo hago que me matarán; y yo, pensando no en esta vida sino en la otra que es la verdadera vida, les he contestado que prefiero que me maten antes de renegar de nuestra Santa Religión; y espero en Nuestro Señor Jesucristo y Nuestra Madre la Santísima virgen que me darán fuerzas para dar la vida por Dios, lo mismo que lo han hecho ya otros compañeros y lo hicieron innumerables mártires.

Madre muy querida y hermanos muy amados, no tengáis pena porque me hayan matado, al contrario dad muchas gracias a Dios nuestro señor porque me ha elegido para ser mártir y desde el cielo pediré por todos vosotros y por todos los de la familia, y si aquí en la presente vida no tenido la dicha de abrazaros, en el cielo os espero para darnos el abrazo eterno y reinar y gozar eternamente con Nuestro Señor, la santísima virgen y demás santos y escogidos.

Madre queridísima, no tenga pena, le repito; al contrario debe estar usted muy orgullosa porque es usted madre de un mártir; y a vosotros hermanos, digo lo mismo, sois hermanos de un mártir que desde el cielo vela por vosotros y por todos mi queridísimos sobrinos.

Para terminar quiero daros algunos consejos. Sed siempre muy buenos católicos, amad cada día con un amor más grande a Nuestro Señor y Nuestra Madre la santísima virgen, y si algún día estuvieseis en el trance que me encuentro yo, de renegar de Dios o dar la vida, dad la vida mil veces antes de renegar y ofender a Dios porque así debemos ser, pensando que los sufrimientos pasarán y que el premio será eterno. Adiós, madre mía. Un abrazo te envía, y lo mismo a Santiago, a todos mis hermanos y a toda la familia. Que así sea y que pronto nos veamos en el Cielo.

Adiós. Su hijo y hermano Andrés.

Grupo VIII-Asesinados en distintas carreteras y lugares (Nº 87-114)       351

Lecturas Domingo de la trigésima primera semana de Tiempo Ordinario.

30-10-2016

PRIMERA LECTURA
Te compadeces de todos, porque amas a todos los seres

Lectura del libro de la Sabiduría 11, 22-12, 2

Señor, el mundo entero es ante ti como un grano en la balanza, como gota de rocío mañanero sobre la tierra.

Pero te compadeces de todos, porque todo lo puedes y pasas por alto los pecados de los hombres para que se arrepientan.

Amas a todos los seres y no aborreces nada de lo que hiciste; pues, si odiaras algo, no lo habrías creado.

¿Cómo subsistiría algo, si tú no lo quisieras?, o ¿cómo se conservaría, si tú no las hubieras llamado?

Pero tú eres indulgente con todas las cosas porque son tuyas, Señor, amigo de la vida.

Pues tu soplo incorruptible. está en todas ellas.

Por eso, corriges poco a poco a los que caen, los reprendes y les recuerdas su pecado, para que, apartándose del mal, crean en ti, Señor.

 Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL 144, 1-2. 8-9. 10-11. 13cd-14
R. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mí rey.

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás. R.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R.

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. R.

 SEGUNDA LECTURA
El nombre de Cristo será glorificado en vosotros y vosotros en él

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 1, 11 – 2 , 2

Hermanos:

Oramos continuamente por vosotros, para que nuestro Dios os haga dignos de la vocación y con su poder lleve a término todo propósito de hacer el bien y la tarea de la fe. De este modo, el nombre de nuestro Señor será glorificado en vosotros y vosotros en él, según la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.

A propósito de la venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no perdáis fácilmente la cabeza ni os alarméis por alguna revelación, rumor o supuesta carta nuestra, como si el día del Señor estuviera encima.

 Palabra de Dios.