Evangelio y Lecturas del Jueves de la V Semana de Pascua. San Juan de Beverley

07 May 2026

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (15,7-21):

En aquellos días, después de una larga discusión, se levantó Pedro y dijo a los apóstoles y a los presbíteros:
«Hermanos, vosotros sabéis que, desde los primeros días, Dios me escogió entre vosotros para que los gentiles oyeran de mi boca la palabra del Evangelio, y creyeran. Y Dios, que penetra los corazones, ha dado testimonio a favor de ellos dándoles el Espíritu Santo igual que a nosotros. No hizo distinción entre ellos y nosotros, pues ha purificado sus corazones con la fe. ¿Por qué, pues, ahora intentáis tentar a Dios, queriendo poner sobre el cuello de esos discípulos un yugo que ni nosotros ni nuestros padres hemos podido soportar? No; creemos que lo mismo ellos que nosotros nos salvamos por la gracia del Señor Jesús».
Toda la asamblea hizo silencio para escuchar a Bernabé y Pablo, que les contaron los signos y prodigios que Dios había hecho por medio de ellos entre los gentiles. Cuando terminaron de hablar, Santiago tomó la palabra y dijo:
«Escuchadme, hermanos: Simón ha contado cómo Dios por primera vez se ha dignado escoger para su nombre un pueblo de entre los gentiles. Con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito:
“Después de esto volveré
y levantaré de nuevo la choza caída de David;
levantaré sus ruinas y la pondré en pie,
para que los demás hombres busquen al Señor,
y todos los gentiles sobre los que ha sido invocado mi nombre:
lo dice el Señor, el que hace que esto sea conocido desde antiguo”.
Por eso, a mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios; basta escribirles que se abstengan de la contaminación de los ídolos, de las uniones ilegítimas, de animales estrangulados y de la sangre. Porque desde tiempos antiguos Moisés tiene en cada ciudad quienes lo predican, ya que es leído cada sábado en las sinagogas».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 95,1-2a.2b-3.10

R/. Contad las maravillas del Señor
a todas las naciones

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre. R/.

Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R/.

Decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente». R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,9-11):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud».

Palabra del Señor

San Juan de Beverley: Obispo y Pastor de los humildes

San Juan de Beverley nació hacia el año 640 en Harpham, Yorkshire en Inglaterra, y fue formado en la célebre escuela de Canterbury bajo la guía de San Teodoro de Tarso y San Adrián de Canterbury. Su formación lo llevó a una vida profundamente espiritual y entregada al servicio pastoral. Más tarde, se unió al monasterio de Whitby, donde su humildad, amor al estudio y fervor litúrgico lo hicieron destacar. En 687 fue consagrado obispo de Hexham y en 705 fue nombrado arzobispo de York, cargo desde el cual ejerció un liderazgo santo y sabio.

Como pastor, San Juan vivió con entrega total: visitaba enfermos, consolaba a los pobres y formaba a los clérigos con paciencia y amor. Uno de los momentos más conmovedores de su vida fue el milagro con un joven sordomudo, a quien le enseñó a hablar sílaba por sílaba, tras hacer sobre él la señal de la cruz y orar intensamente. Este milagro, narrado por el Venerable Beda, discípulo suyo, es signo del poder transformador de la caridad pastoral vivida con fe. San Juan también ordenó al mismo Beda como diácono y sacerdote.

Al final de su vida, agotado por el trabajo apostólico, San Juan se retiró en 717 al monasterio que él mismo había fundado en Beverley, donde murió en paz el 7 de mayo del 721. Su santidad siguió dando fruto tras su muerte, pues su tumba se convirtió en lugar de peregrinación y su intercesión es invocada especialmente por los sordos, estudiantes y clérigos.

Lecciones

1.La santidad se forja en el servicio humilde:

San Juan de Beverley nos enseña que la verdadera grandeza se encuentra en servir a los más necesitados con amor y paciencia.

2. La educación como camino de redención:

Su dedicación a enseñar a los marginados destaca la importancia de la educación como medio para dignificar y liberar.

3. La oración como sustento del ministerio

A pesar de sus responsabilidades, siempre encontró tiempo para la oración, recordándonos que la vida espiritual es esencial.

4. Un pastor santo deja discípulos santos

El hecho de que el Venerable Beda haya sido ordenado por él, muestra que un sacerdote o laico que busca ser santo, multiplica la gracia en otros.

“San Juan de Beverley nos muestra que con paciencia y amor podemos llevar la luz de Cristo a todos los corazones.”

 

Fuentes:  CalendariodeSantos, Vida Santas, Santopedia, Wikipedia, ACI Prensa, EWTN